La población de Gaza está condenada
desde hace décadas a un irrazonable bloqueo. Israel aísla la zona mediante un
muro de alambre electrificado y torres de vigilancia que la convierten en una
cárcel a cielo abierto, impidiendo a los ciudadanos entrar y salir, dificultades
para la llegada de materiales sanitarios, alimenticios, textiles, y elementos
básicos para la subsistencia. Además de otros obstáculos sobre la población
como impedimentos para pescar, recibir atención médica urgente… incluso para ir
a la escuela, pues muchas veces los niños se encuentran en la entrada del
colegio un equipo de soldados israelíes “checkeando” las mochilas de los
alumnos.
Muchas familias apenas disponen de dos
horas de suministro eléctrico y el 70% de la población no tiene acceso a agua potable. Según investigaciones
recientes, un ciudadano israelí tiene uso de agua potable cinco veces más que
el de un palestino.
Todos estos eventos condicionan consecuencias
psicológicas graves. Tras el último bombardeo de 2014, cerca de 400000 niños en
Gaza sufrieron traumas psicológicos.
En consecuencia, la UNCTAD (Conferencia de Naciones
Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo) elaboró un informe de 18 páginas
presentado en el Comité de las Naciones Unidas en la sesión
número 62 de Ginebra en el que advertía de que si persistía el bloqueo
sobre Gaza por parte de Israel afectaría a la supervivencia en la zona y se
volvería totalmente inhabitable en el año 2020.
Además de los ocho años de
bloqueo que lleva sufriendo, Gaza ha experimentado tres guerras indiscriminadas
en tan solo cinco años, lo que supone un fuerte retroceso en el desarrollo
económico de la región; el PIB
(Producto Interior Bruto) descendió hasta un 32% durante el bombardeo de 2014:

Entre los daños y las
pérdidas económicas que supuso la última guerra, encontramos: 247 fábricas
derruidas, la central eléctrica de Gaza (la única que hay), 300 centros
comerciales… La destrucción de fábricas e infraestructuras ha condicionado que
el porcentaje de paro se haya disparado hasta un 44%.
Actualmente, el 72% de las
familias gazatíes no disponen de facilidades para adquirir productos básicos
alimenticios en sus hogares, pues dependen de las ayudas de Organizaciones como
la UNRWA, agencia de ayuda a los refugiados palestinos,
perteneciente a la ONU.
Los
resultados de la última guerra cuya duración fue de dos meses han sido:
2251 ciudadanos asesinados en Gaza, de ellos, 1462 eran personas inocentes, es
decir, la gran mayoría, y entre ellos, 551 niños y 299 mujeres.
En cuanto a la cifra de heridos en
Gaza: 11231 palestinos, entre ellos 3436 niños y 3540 mujeres.
Además, numerosos extravíos se han ocasionado
por parte de las fuerzas israelíes: 118 instalaciones de la UNRWA, 83
escuelas, 10 hospitales, 12600 casas destruidas, de las que 6500 han
desaparecido totalmente, y 150000 casas inviablemente habitables, además de más
de 50000 desplazados. Todavía, a día de hoy, un año y medio después de la
guerra, más de 47000 familias esperan la reconstrucción de sus hogares.
Prácticamente la mayor parte de la población en Gaza es
refugiada y depende de las ayudas (4
de cada 5 habitantes dependen de la ayuda humanitaria).
Por desgracia, este genocidio no fue el
primero y único que vivió la población de Gaza, pues es el tercer ataque que se
produce en tan solo cinco años (bombardeos del 2009 y 2012) dando como
resultado más de 4000 asesinados y alrededor de 20000 heridos, con lo cual,
cualquier niño mayor de 7 años puede decir que ha sobrevivido a tres guerras.
Y a todo esto ¿cuál es la justificación
de Israel? siempre la misma excusa: para evitar un ataque desde Gaza y
“defenderse”. Sin embargo, las cifras nos dicen todo lo contrario.


No hay comentarios:
Publicar un comentario