lunes, 4 de enero de 2016

El maltrato israelí sobre la población de Gaza

La población de Gaza está condenada desde hace décadas a un irrazonable bloqueo. Israel aísla la zona mediante un muro de alambre electrificado y torres de vigilancia que la convierten en una cárcel a cielo abierto, impidiendo a los ciudadanos entrar y salir, dificultades para la llegada de materiales sanitarios, alimenticios, textiles, y elementos básicos para la subsistencia. Además de otros obstáculos sobre la población como impedimentos para pescar, recibir atención médica urgente… incluso para ir a la escuela, pues muchas veces los niños se encuentran en la entrada del colegio un equipo de soldados israelíes “checkeando” las mochilas de los alumnos.




Muchas familias apenas disponen de dos horas de suministro eléctrico y el 70% de la población no tiene acceso a agua potable. Según investigaciones recientes, un ciudadano israelí tiene uso de agua potable cinco veces más que el de un palestino.
Todos estos eventos condicionan consecuencias psicológicas graves. Tras el último bombardeo de 2014, cerca de 400000 niños en Gaza sufrieron traumas psicológicos.
En consecuencia, la UNCTAD (Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo) elaboró un informe de 18 páginas presentado en el Comité de las Naciones Unidas en la sesión número 62 de Ginebra en el que advertía de que si persistía el bloqueo sobre Gaza por parte de Israel afectaría a la supervivencia en la zona y se volvería totalmente inhabitable en el año 2020.
Además de los ocho años de bloqueo que lleva sufriendo, Gaza ha experimentado tres guerras indiscriminadas en tan solo cinco años, lo que supone un fuerte retroceso en el desarrollo económico de la región; el PIB (Producto Interior Bruto) descendió hasta un 32% durante el bombardeo de 2014:


Entre los daños y las pérdidas económicas que supuso la última guerra, encontramos: 247 fábricas derruidas, la central eléctrica de Gaza (la única que hay), 300 centros comerciales… La destrucción de fábricas e infraestructuras ha condicionado que el porcentaje de paro se haya disparado hasta un 44%.
Actualmente, el 72% de las familias gazatíes no disponen de facilidades para adquirir productos básicos alimenticios en sus hogares, pues dependen de las ayudas de Organizaciones como la UNRWA, agencia de ayuda a los refugiados palestinos, perteneciente a la ONU.
Los resultados de la última guerra cuya duración fue de dos meses han sido: 2251 ciudadanos asesinados en Gaza, de ellos, 1462 eran personas inocentes, es decir, la gran mayoría, y entre ellos, 551 niños y 299 mujeres.



En cuanto a la cifra de heridos en Gaza: 11231 palestinos, entre ellos 3436 niños y 3540 mujeres.

Además, numerosos extravíos se han ocasionado por parte de las fuerzas israelíes: 118 instalaciones de la UNRWA, 83 escuelas, 10 hospitales, 12600 casas destruidas, de las que 6500 han desaparecido totalmente, y 150000 casas inviablemente habitables, además de más de 50000 desplazados. Todavía, a día de hoy, un año y medio después de la guerra, más de 47000 familias esperan la reconstrucción de sus hogares.



Prácticamente la mayor parte de la población en Gaza es refugiada  y depende de las ayudas (4 de cada 5 habitantes dependen de la ayuda humanitaria).


Por desgracia, este genocidio no fue el primero y único que vivió la población de Gaza, pues es el tercer ataque que se produce en tan solo cinco años (bombardeos del 2009 y 2012) dando como resultado más de 4000 asesinados y alrededor de 20000 heridos, con lo cual, cualquier niño mayor de 7 años puede decir que ha sobrevivido a tres guerras.

Y a todo esto ¿cuál es la justificación de Israel? siempre la misma excusa: para evitar un ataque desde Gaza y “defenderse”. Sin embargo, las cifras nos dicen todo lo contrario. 




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